EL BONSAI DE INTERIOR
Tres noches en blanco en aquel hotel cercado por la nieve, repasando sin cesar las opciones, a cuál más negra. Los días, sin otro recurso que vagar por los anodinos salones. Su cerebro, condenado a buscar salidas decididamente inexistentes.
La pretendida biblioteca no era más que un decorado. Tomó un libro al azar, solo para escapar de la recurrencia de sus pensamientos: El bonsái de interior.
En su tercera página, el pie de aquella foto lo fulminó. “La rama que no se poda, se pudre.” Ya no necesitaba pensar nada más.
Esa tarde hizo la llamada. Luego salió a enfrentarse al temporal.
12/09/2025


"Decidir es podar: el sacrificio necesario para que la vida no se pudra en la parálisis."